
En un papelito que había dentro de la nariz (buen lugar, por cierto, para guardar chuletas en épocas de exámenes) ponía que no era recomendable para menores de dieciséis años. No entiendo cómo alguien mayor de 16 años le puede ver la gracia a llevar una nariz verde de payaso. Bueno, el alcohol es capaz de hacer que juegues con la Nintendo 64, o sea, que ya tiene explicación. Se podía leer lo siguiente: "Este producto no es un juguete. Mantengase (lo han puesto sin acento, los analfabetos) fuera del alcance de los niños. Recomendamos supervisión por parte de un adulto."
A lo mejor todas esas narices verdes de payaso tenían dueño. Puede que fuera alguien tan confiado como para dejarlas ahí en la puerta. "Me dejo aquí las narices para la despedida de soltero de mi primo, que llevarlas todo el día de un lado para otro es un coñazo". Pues, querido amigo, como muy bien decía mi padre: "Te has quedado sin narices como yo me quedé sin abuela."

"Cuánto sol hace" es una película que cuenta con gran dramatismo el sufrimiento de un hombre que acompaña a su chica "de tiendas". En el cartel ya se observa que a James no le mola ir a tiendas femeninas y que su chica se está empezando a arrepentir de haberlo sacado de casa. Bond, James Bond, junta las dos medias neuronas que tiene para, cual niño de seis años discutiendo con su madre, intentar escaquearse de ese suplicio. Empieza diciendo "¡Jo, cuánto sol hace!" y cuando su chica le contesta "Te jodes y bailas", se acaba la película.
¡Feliz día de nariz verde y que el Maestro Marama os bendiga!
1 comentario:
Hola, soy Pixxi, me paso por aki para darte las gracias por ser seguidor de mi blog! yo tb me pasaré por el tuyo, q veo q acabas de abrir.
Un saludo.
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